Los trasteros tienen algo curioso: se llenan solos. Metes cuatro cajas de la última mudanza, luego la cuna que ya no usas, después la bici del niño que creció, y sin darte cuenta llevas ocho años sin poder ni abrir la puerta del todo. Con los garajes pasa igual. La plaza acaba siendo el desván de la casa.
Nosotros vamos, lo vaciamos y te devolvemos el espacio. Rápido y barato, porque un trastero no da para dramas: es de los trabajos más ágiles que hacemos.
Años de trastos fuera en una mañana
Lo típico de un trastero es acumulación pura y dura. Cosas que un día ibas a arreglar, ropa vieja, un colchón que quitaste, cajas que ni recuerdas qué llevan dentro. Nueve de cada diez veces no vale nada, y lo sabes, pero da pereza ponerse.
Ahí entramos. Sacamos todo lo que nos digas, separamos lo poco aprovechable de lo que va directo a reciclar y te dejamos el hueco despejado. Si aparece algo con valor —una herramienta buena, un mueble sólido—, lo apartamos para que decidas tú.
El acceso, que es lo que complica
Un trastero rara vez está a pie de calle. Y ahí está la gracia del oficio.
Están los trasteros de comunidad al final de un pasillo estrecho, los de sótano sin ascensor, las rampas de garaje por las que no entra una furgoneta grande. Nosotros vamos preparados para eso. Si hay que subir el mueble a mano por la escalera, se sube. Si hay que ir haciendo viajes cortos hasta el camión, se hacen. Es parte del trabajo y ya lo tenemos calculado cuando te damos el precio.
Garajes y plazas que se venden o alquilan
Un caso muy habitual: vas a vender o alquilar tu plaza de garaje y hay que entregarla limpia. Nadie quiere una plaza con los trastos del anterior. Retiramos lo que haya, barremos el suelo y te la dejamos lista para enseñar o para dar las llaves el mismo día.
Y si lo que te sobra son un par de muebles concretos más que un trastero entero, mira la recogida y retirada de muebles, que a veces sale más a cuenta.
Cómo va la cosa
Nos mandas unas fotos por WhatsApp o nos dices más o menos qué hay dentro, y con eso te damos un precio cerrado. Nada de tarifa por horas. El día que quedamos vamos, lo dejamos vacío y barrido, y lo que sacamos lo llevamos a un gestor autorizado para que acabe donde tiene que acabar. Si te interesa ese detalle, lo explicamos en gestión de residuos.
“Llevaba desde la pandemia sin bajar al trastero. Me lo vaciaron en hora y media y hasta encontraron la caja de fotos que daba por perdida.” Cosas que pasan.
¿Y el precio?
Un trastero desde unos 90 €, y sube según el volumen y lo enrevesado que sea el acceso. Los garajes van igual, a precio hecho según lo que haya dentro. Te lo dejamos por escrito antes de empezar; lo tienes con más detalle en precios, o nos llamas y lo vemos en un momento.
Somos una empresa familiar con base en la Avenida de Carlos Haya, en Cruz de Humilladero, y más de 5.000 reseñas a la espalda. Trabajamos en toda la provincia, así que si tu trastero te pilla lejos del centro, échale un ojo a las zonas.